Montse and her Bar at Sant Pau Monastery

Last updated on June 3, 2019

Montse used to work in radio and you can hear why. Her throaty smoke-scented voice captivates. It is a perfect radio voice; resonant, a rasping rusty bell that urges you to listen.

Like so many people, Montse came to radio unintentionally through the back door. She was born in León, Castile and developed a passion for singing from an early age. A singer she thought she wanted to be. However later at university she began to dabble in theatre where her compelling cadences came to the attention of Antena 3 Radio.

Thus started her career as a radio presenter. Three years later a morning slot became available on Castellon radio and that was it. Montse sailed forth to the Spanish coast and for 22 years she happily spoke away, entertaining people with her raspy wit.

But then the recession came. People were laid off and those that remained were asked to dumb down, focus on advertising and at times even work for nothing. Montse felt marginalised. It was not what she had worked all these years for. Also the tragic death of her younger sister from a brain tumour caused her to take stock. She quit the media world and turned towards the Castellian mountains to run a small bar.

Situated in the side wing of the 16th century monastery of Sant Pau  , her narrow locale was once the kitchen of a long-gone restaurant where people hereabouts remember dining under the cupola of the monastery’s entrance. When she took it on, it was a not particularly plush affair, but she did not have to pay rent. The council was keen to have someone in residence, and she could add her magic.

The cloisters of Sant Pau seen from Montse's bar
The cloisters of Sant Pau seen from Montse’s bar

Here she now contentedly potters around, making cortados and serving beers to the motley of regulars that grace the cobbled cloisters in front of its doors. Many artists and old friends from her radio days pass by; in fact they helped keep her afloat in the first year. Even old boyfriends drop in. She is close to all her exes. BUT. Montse pauses, then states emphatically – BUT NOT the son of a whore on whom I wasted 8 years!

She cannot be drawn on this further except to confirm he really WAS the son of a whore.

When asked and given enough time, Montse can produce local dishes of rich Castellian food; down-to-earth country cooking that shows where her second true passion lies. Just do not turn up unannounced and ask for them. She will look intensely annoyed and maybe offer a sandwich.

One Saturday Nacho from Valencia invited me and others to breakfast there. It was a lovely day and we sat under the cloisters. Pitchers of fresh straw coloured local wine were placed upon the table. Though of no great vintage, it married perfectly with Montse’s plates of fish, stewed pigs trotters and marinated braised sausages. There were other dishes that I had no name for and neither did I enquire. They were truly scrummy and that was good enough for me.

Ever since then I pass by from time to time. Under her gentle exterior you come to realize that Montse is a sharp woman and does not suffer fools gladly, but once she accepts you, you get to know her soft under belly. So, she is a woman of many layers. Sometimes she will burst into song, that husky radio voice echoing through the monastery with the pathos of old Andalucian folk songs. You will wonder out loud whether she missed her real vocation and she will fish out an old cassette of the famous Spanish singer Crispin d’Olot , and yes, Montse!

Montse at her table in Sant Pau
Montse at her table in Sant Pau

3 years have flown since Montse first took up residence and she clearly intends to stay. Her favourite paintings have added some much needed character to the walls, as has a lick of paint. Montse’s is gently gaining polish and reputation, and her geraniums are blooming, as is she. It is apparent she has found an inner calm. She certainly puts an entirely different spin on “bar owner”.

You could do worse than to call her and ask her to prepare you a meal under the cloisters. You can look out across the inner dusty courtyard to the monastery and wonder about its old days. A walk around its ancient rooms after the hearty fare is a good way to round off the morning and add to the intrigue. Take a good look at the ancient drawings on the walls and with any luck you might even get to see one of the exhibitions they have from time to time.

This is the kind of place that I really like. A tourist attraction that is not one at all.

Montse’s bar – (0034) 964 428 127 – just make sure you order at least 24 hours in advance.

Montse trabajaba en una radio y puedes saber por qué. Su gutural voz con aroma a humo cautiva. Es una voz de radio perfecta; un grave, áspero y oxidado timbre que te anima a escuchar.

Como tanta gente, Montse llegó a la radio sin querer, por la puerta de atrás. Nació en León, Castilla y León y desarrolló una pasión por cantar desde una temprana edad. “Cantante” pensó que quería ser. Sin embargo, más tarde, en la universidad empezó a hacer algunos pinitos en teatro donde sus cadencias cautivadoras llamaron la atención de Antena 3 Radio.

Así empezó su carrera como presentadora de radio. Tres años después, una mañana quedó disponible una vacante en Castellón radio y eso fue todo. Montse cruzó a la costa española y durante 22 años habló felizmente, entreteniendo a la gente con su áspero ingenio.

Pero entonces llegó la crisis. La gente fue despedida y a los que se quedaron, se les pidió que se quedaran mudos, centrándose en la publicidad y a veces incluso trabajando por nada. Montse se sintió marginada. No era para lo que ella había estado trabajando todos estos años. También la trágica muerte de su hermana más joven, por un tumor cerebral, le hizo replantearse las cosas. Dejó el mundo de la comunicación y se fue a las montañas castellonenses para llevar un pequeño bar.

Situado en el ala lateral del ermitorio de Sant Pau, del siglo 16, su estrecho local fue una vez tiempo atrás, la cocina de un restaurante donde la gente de por aquí recuerda cenar bajo la cúpula de la entrada al ermitorio. Cuando ella llegó, no fue un asunto particularmente lujoso, pero no tenía que pagar el alquiler. El ayuntamiento tenía ganas de tener a alguien residente y ella pudo añadir su magia.

Los claustros de Sant Pau vistos desde el bar de Montse

Ahora ella está contenta aquí haciendo un poco de todo, preparando cortados y sirviendo cervezas a los variados habituales que honran los claustros empedrados delante de sus puertas. Muchos artistas y amigos de sus días de radio pasan por aquí; de hecho la ayudaron a seguir a flote en su primer año. Incluso antiguos novios se dejan caer. Ella es cercana a sus ex “PERO” -Montse calla, entonces dice enfatizando- ¡PERO NO al hijo de puta con el que malgasté 8 años!

Ella no puede hacer un comentario más sobre esto, excepto para confirmar que él realmente FUE el hijo de una puta.

Cuando se le pide y da suficiente tiempo, Montse puede hacer platos locales de suculenta comida castellonense; una cocina del campo con los pies en la tierra que muestra donde está su segunda verdadera pasión. No aparezcas sin anunciar y lo pidas. Ella te mirará muy molesta y quizás te ofrezca un bocadillo.

Un sábado, Nacho, de València, me invitó a mí y a otros a almorzar allí. Hacía un día precioso y nos sentamos bajo los porches. Sobre la mesa había jarras de fresco vino local amarillo pajizo. Aunque no era de una gran vendimia, maridaba perfectamente con los platos de Montse de pescado, manitas de cerdo y salchichas adobadas guisadas. Había otros platos de los que no tuve el nombre y ni lo pregunté. Estaban verdaderamente deliciosos y eso fue lo suficientemente bueno para mí.

 

Desde entonces paso de vez en cuando. Bajo su amable exterior llegas a darte cuenta que Montse es una mujer fuerte y no soporta a los tontos, pero una vez te acepta, llegas a conocer su parte indefensa. Así que, ella es una mujer de muchas capas. A veces romperá a cantar; esa voz ronca de radio resonando por el ermitorio con el quejío de las viejas canciones típicas andaluzas. Tú te preguntarás en voz alta si ella dejó pasar su verdadera vocación y sacará un viejo cassette del famoso cantante español Crispin d’Olot, y sí, Montse!

Montse en su mesa en Sant Pau

3 años han pasado desde que Montse se instaló y ella tiene la clara intención de quedarse. Sus pinturas favoritas han añadido un poco de carácter muy necesario a las paredes, como dar una mano de pintura. Montse poco a poco está adquiriendo elegancia y reputación, y sus geranios están floreciendo, igual que ella. Parece que haya encontrado una calma interna. Ella sin duda le da un giro completamente diferente al “dueño de bar”.

Sería aconsejable que la llamaras y le pidieras que te preparara una comida bajo los porches. Podrías ver el grisáceo patio interior del ermitorio y preguntarte sobre sus viejos días. Un paseo por sus antiguas estancias después de la copiosa comida es una buena manera de rematar la mañana y añadir intriga. Echa un buen vistazo a los antiguos dibujos en los muros y con suerte incluso verás alguna de las exposiciones que hay de vez en cuando.

Este es el tipo de lugar que de verdad me gusta. No es una atracción turística en absoluto.

Bar de Montse 964 428 127 – Sólo asegúrate de pedir al menos con 24 horas de antelación.

 

Arte en cerámica de Mariano Poyatos en Sant Pau

 

 

Ceramic art of Mariano Poyatos in Sant Pau
Ceramic art of Mariano Poyatos in Sant Pau

Traducción español por Anna Belles

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