Una cosecha de vino español o “vendimia”

La producción de vino en España tiene, por supuesto, una larga tradición. Tiempo atrás era más bien dura, aunque la gente de aquí lo niegue, dado que vendían una buena proporción a Francia. Al fin y al cabo, la mayoría de los productores locales no habían estado en Francia. Puedo confirmar que había y aún hay mucha bebida aquí en grandes botellas de plástico y en muchas de ellas leemos “producto de EU”, o más contundentemente “producto de España”.
Hace 30 o 40 años los agricultores de Castellón empezaron a arrancar las viñas y a plantar almendros por cualquier razón que podría suponer: Subvenciones, montañas de vino, este tipo de cosas de la UE. El problema es que, tal y como han pasado los años, ha sido evidente que igual de bonitos son los almendros como también lo son de impredecibles. Donde las viñas crecen y ganan carácter en un clima difícil, los almendros, con floración temprana, son propensos a perder la cosecha durante las inclementes heladas aquí abundantes. Me sorprendió descubrir que es un problema más habitual en las llanuras que en las montañas.
Como resultado, hay muchos almendros desatendidos. Realmente para mí era una imagen triste. La gente de aquí dice ahora que las almendras no dan dinero y aunque esto no es así en las llanuras, aquí arriba en tierra abancalada, es un hecho. Los almendros son exigentes y de trabajo intensivo y cuando las máquinas no pueden pasar entre ellos, hacen su trabajo libremente, resultando un pobre rendimiento a cambio de mucho tiempo invertido.
Ahora que todo el mundo se ha vuelto loco por el vino, incluyéndome a mí, los pobres almendros están siendo arrancados para ser sustituidos de nuevo por la viña. ¿Qué tiene la viña que la hace tan atractiva, incluso en pleno invierno cuando su tronco retorcido y sin hojas se extiende en los campos en filas ordenadas?
No sé, pero ellas me tocan la fibra sensible y aunque me encantan los almendros en flor en primavera, realmente me alegra el regreso de una vieja tradición tan adecuada para este terreno. Juntos y con una dosis de tecnología moderna y mezcla experta, el vino en Castelló, me atrevo a decir, en particular el blanco, está mejorando por temporadas. Realmente está mejorando en toda España. Uno de mis favoritos es de uva Verdejo en Rueda, pero aquí en El Maestrat algunos viñedos dignos de mención emergen con excelentes vinos, sutiles pero aromáticos, secos pero no ácidos y de ninguna manera con sabor a chocolate o frambuesa. Limpios, fáciles de beber y para ser saboreados.
Realmente la mejora ha sido bastante rápida hablando en términos vinícolas. De aquel amarillo jerez que podría tus entrañas y te mandaba a la cama con resaca, en 8 años se ha convertido en un añejo del que estar orgulloso. Ya no hay cristales de azúcar en la base de la botella que cuentan sus orígenes turbios.
Las bodegas con ambición de por aquí contratan jóvenes y entusiastas enólogos franceses, quienes llevan la empresa hacia arriba sin hacerlo como el empalagoso lío australiano, aún siendo demasiado fácil de hacer aquí con todo este sol. Una de estas bodegas es Clos d’Esgarracordes, situada entre La Barona y Les Useres.
Esta magnífica finca, con sus construcciones y capilla exquisitamente restauradas, me llamó la atención desde que fui por razones puramente estéticas. Sólo la capilla me había hecho comprar algunas cajas hace 3 años. Tengo que ser honesta y decir que, aunque el tinto era realmente fino, el blanco en cierta manera me decepcionó. No vale su precio, pensé, nada, demasiado agrio. Pasé los años siguientes, hice unas pocas fotos de aquí y allá, hablé con el propietario y hace poco le di otra oportunidad. Uau! Compré 10 cajas y volveré a por más- si aún quedan.
Este septiembre fui invitada a presenciar la vendimia en Clos d’Esgarracordes. Era un día de calor abrasador y a pesar de que era temprano, el calor me crucificó mientras estaba entre las hileras de uvas jugosas y regordetas. No pude entender como alguien podía trabajar bajo ese sol abrasador, pero entonces también me di cuenta que ninguno de los trabajadores era tan rubio ni blanco como yo. La mayoría de las mujeres eran ágiles, con un buen tono de piel cobrizo suave… Sentí profunda envidia por su piel.
El almuerzo, a las 11, eran 30 simples minutos, y después volvían a recolectar de nuevo. En Clos d’Esgarracordes se hace a mano y el tiempo era esencial por las fuertes lluvias previstas para la semana siguiente. Caminé entre los campos e hice las fotos que pude antes de irme roja como un tomate y sin fuerzas dentro de los edificios del viñedo.
Una semana después les hablé a dos turistas franceses sobre el enfoque práctico de la cosecha y ellos movieron sus cabezas con escepticismo. En Francia, me dijo Jacques, las uvas normalmente son recogidas con máquinas. Solo para los más finos y caros añejos son recogidas a mano y Magali añadió que eso no tenía sentido cuando todos sabemos que los vinos españoles no son como los franceses.
Pero yo no estaba de acuerdo y los invité a probar el blanco de este año de Clos d’Esgarracordes. Cuando Jacques descorchó y nos sirvió, me acordé del día que estuve en la vendimia, la belleza del lugar, su exquisita restauración, las pinturas del interior de la bodega. Parecía años antes, con el calor como un distante dolor de cabeza, imposible de imaginar los cielos oscuros y con amenazante y abundante lluvia.
Bebimos y bebimos, acabándonos la primera botella demasiado fácilmente y empezando la segunda. Se dejó caer acompañado agradablemente de un bol de aceitunas con sabor a hierbas de montaña. Ni siquiera la ligera llovizna que caía nos paró, no hasta que cogió ritmo y empezó a llover fuertemente pasando a través de mis puertas abiertas como una furiosa catarata.
Después supe que habían caído 64 litros en 30 minutos. Al igual que “la lluvia en España cae especialmente en la llanura”, no hay buen vino en España. Las dos declaraciones son totalmente falsas, y por cierto tened SIEMPRE algo que comer con vuestro vino. ¡Para esto son las tapas después de todo! Si quieres saber más sobre Clos d’Esgarracordes, haz click aquí- podrás hacer un tour vinícola ¡y también un festín! Muy recomendable.

Traducción español por Anna Belles

regordetas jugosas uvas españolas
regordetas jugosas uvas españolas en Clos d'Esgarracordes

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  1. Por Estaba lista para amar de Ryanair y “Algo así” hacer, o no » Bocetos de Castellón y más allá Abril 16, 2015 en 2:25 PM

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