Montse y su bar en el monasterio de Sant Pau

 

Montse trabajaba en una radio y puedes saber por qué. Su gutural voz con aroma a humo cautiva. Es una voz de radio perfecta; un grave, áspero y oxidado timbre que te anima a escuchar.

Como tanta gente, Montse llegó a la radio sin querer, por la puerta de atrás. Nació en León, Castilla y León y desarrolló una pasión por cantar desde una temprana edad. “Cantante” pensó que quería ser. Sin embargo, más tarde, en la universidad empezó a hacer algunos pinitos en teatro donde sus cadencias cautivadoras llamaron la atención de Antena 3 Radio.

Así empezó su carrera como presentadora de radio. Tres años después, una mañana quedó disponible una vacante en Castellón radio y eso fue todo. Montse cruzó a la costa española y durante 22 años habló felizmente, entreteniendo a la gente con su áspero ingenio.

Pero entonces llegó la crisis. La gente fue despedida y a los que se quedaron, se les pidió que se quedaran mudos, centrándose en la publicidad y a veces incluso trabajando por nada. Montse se sintió marginada. No era para lo que ella había estado trabajando todos estos años. También la trágica muerte de su hermana más joven, por un tumor cerebral, le hizo replantearse las cosas. Dejó el mundo de la comunicación y se fue a las montañas castellonenses para llevar un pequeño bar.

Situado en el ala lateral del ermitorio de Sant Pau, del siglo 16, su estrecho local fue una vez tiempo atrás, la cocina de un restaurante donde la gente de por aquí recuerda cenar bajo la cúpula de la entrada al ermitorio. Cuando ella llegó, no fue un asunto particularmente lujoso, pero no tenía que pagar el alquiler. El ayuntamiento tenía ganas de tener a alguien residente y ella pudo añadir su magia.

Los claustros de Sant Pau vistos desde el bar de Montse

Ahora ella está contenta aquí haciendo un poco de todo, preparando cortados y sirviendo cervezas a los variados habituales que honran los claustros empedrados delante de sus puertas. Muchos artistas y amigos de sus días de radio pasan por aquí; de hecho la ayudaron a seguir a flote en su primer año. Incluso antiguos novios se dejan caer. Ella es cercana a sus ex “PERO” -Montse calla, entonces dice enfatizando- ¡PERO NO al hijo de puta con el que malgasté 8 años!

Ella no puede hacer un comentario más sobre esto, excepto para confirmar que él realmente FUE el hijo de una puta.

Cuando se le pide y da suficiente tiempo, Montse puede hacer platos locales de suculenta comida castellonense; una cocina del campo con los pies en la tierra que muestra donde está su segunda verdadera pasión. No aparezcas sin anunciar y lo pidas. Ella te mirará muy molesta y quizás te ofrezca un bocadillo.

Un sábado, Nacho, de València, me invitó a mí y a otros a almorzar allí. Hacía un día precioso y nos sentamos bajo los porches. Sobre la mesa había jarras de fresco vino local amarillo pajizo. Aunque no era de una gran vendimia, maridaba perfectamente con los platos de Montse de pescado, manitas de cerdo y salchichas adobadas guisadas. Había otros platos de los que no tuve el nombre y ni lo pregunté. Estaban verdaderamente deliciosos y eso fue lo suficientemente bueno para mí.

 

Desde entonces paso de vez en cuando. Bajo su amable exterior llegas a darte cuenta que Montse es una mujer fuerte y no soporta a los tontos, pero una vez te acepta, llegas a conocer su parte indefensa. Así que, ella es una mujer de muchas capas. A veces romperá a cantar; esa voz ronca de radio resonando por el ermitorio con el quejío de las viejas canciones típicas andaluzas. Tú te preguntarás en voz alta si ella dejó pasar su verdadera vocación y sacará un viejo cassette del famoso cantante español Crispin d’Olot, y sí, Montse!

Montse en su mesa en Sant Pau

3 años han pasado desde que Montse se instaló y ella tiene la clara intención de quedarse. Sus pinturas favoritas han añadido un poco de carácter muy necesario a las paredes, como dar una mano de pintura. Montse poco a poco está adquiriendo elegancia y reputación, y sus geranios están floreciendo, igual que ella. Parece que haya encontrado una calma interna. Ella sin duda le da un giro completamente diferente al “dueño de bar”.

Sería aconsejable que la llamaras y le pidieras que te preparara una comida bajo los porches. Podrías ver el grisáceo patio interior del ermitorio y preguntarte sobre sus viejos días. Un paseo por sus antiguas estancias después de la copiosa comida es una buena manera de rematar la mañana y añadir intriga. Echa un buen vistazo a los antiguos dibujos en los muros y con suerte incluso verás alguna de las exposiciones que hay de vez en cuando.

Este es el tipo de lugar que de verdad me gusta. No es una atracción turística en absoluto.

Bar de Montse 964 428 127 – Sólo asegúrate de pedir al menos con 24 horas de antelación.

 

Arte en cerámica de Mariano Poyatos en Sant Pau

 

 

Ceramic art of Mariano Poyatos in Sant Pau
Ceramic art of Mariano Poyatos in Sant Pau

Traducción español por Anna Belles

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