Aeropuerto de fantasma de Castellón vuelve a la vida!

Decían que nunca sucedería. Su coste acarreaba por todo el mundo como una vergüenza y lo era. Algunos políticos afirmaron incorrectamente que no era necesario teniendo el aeropuerto de Valencia a sólo 60 km (incorrecto- realmente son 108). Ahora que está aquí, todos en esta zona lo quieren. Representa esperanza y regeneración económica. Por eso estoy feliz de decir que ¡lo tenemos! El aeropuerto de Castellón finalmente ha recibido su primer avión comercial en un frenesí de público y euforia oficial.

Exactamente a las 10.20 de ayer, 20 minutos antes, el primer avión se deslizó de forma extraordinariamente silenciosa hasta el aeropuerto de Castellón, en contraste con la montaña Penyagolosa. Un montón de gente, la mitad extranjeros, la mitad españoles, jaleaban desde la verja y mientras, cruzando las inacabadas áreas públicas, otro montón de periodistas en tarimas de metal con gradas dentro de la pista apuntaban sus largos objetivos a la maravilla aterrizante. Dos camiones de bomberos entraron en escena y bautizaron el vuelo inaugural desde Stansted con mangueras de agua.

Dentro de la terminal, las familias y amigos esperaban emocionados a sus queridos, 189 para ser exactos, un vuelo completo. Una plétora de acentos ingleses se oía por el agradable hall, espolvoreado con un poco de alemán, holandés e incluso un poco de ruso. El primero en llegar fue Mr Berry desde los alrededores de Londres, sonriente de oreja a oreja. Realmente creo que él lo fue junto su mujer, pero la merodeante prensa la ignoró y se centró en él. “¿Qué opinas?” Le preguntaron. ¿Qué opinaba él? “He esperado 20 años a que esto pase” Contestó. “Y ahora el aeropuerto de Castellón está aquí para quedarse”.

Era realmente emocionante y traía a casa la maravillosa hazaña del viaje aéreo. Este pequeño aeropuerto cae justo en mitad de una tranquila montaña en una reserva natural con un grupo de gente emocionada y sonriente y un único e impoluto avión de Ryanair siendo mimado y preparado atentamente.

Mientras el circo mediático bullía dentro con la multitud de turistas y gente de la zona, fuera el avión estaba sometiéndose a su usual y rápido cambio de rumbo y los pasajeros entraban en manada bajo la mirada de las cámaras, teléfonos y videocámaras de la gente normal.

Exactamente a las 11.12 el avión de Ryanair se deslizaba por la pista y despegaba en dirección al mar hasta el Reino Unido. Como no era un punto de atención para las fotos, desapareció en los alrededores de repente lejos en el cielo. Yo subí por la carretera de la montaña, girando a la izquierda hacia el cercano pueblo de Vilanova y busqué un mejor punto para hacer fotos cuando el siguiente vuelo llegaba.

Fue a las 2.1, pero nunca la hice (la foto que sigue cuando la hago es en jueves). El pueblo simplemente era demasiado de ensueño y fresco en este día de septiembre con luz y nubes como para irme. Pasé por sus estrechas calles y me comía con los ojos las impecablemente casas renovadas; claramente se habían beneficiado de un tipo de “tasa compensatoria por el aeropuerto” o eso pensé, pero realmente no pude ir más lejos de la realidad como descubrí después a través de un ex alcalde. Hasta la fecha, 10 euros de compensación han llegado fundamentalmente por “apropiación de terrenos”.

[La parte de atrás de la iglesia de Vilanova]

En un agradable bar en la plaza central pedí un vino y me relajé. El vino era claro y fresco y entró rápidamente, así que pedí otro. Había una mesa cerca de mí, llena de mujeres del pueblo de mediana edad (como yo, tengo que decir) y les pregunté qué opinaban sobre el crucial evento. ¿Qué evento? Preguntó una. Otra dijo que había estado y pensaba que era señal de que las cosas iban hacia arriba. Jaja. “Sólo puede ser bueno para la región” dijo otra. “La mejor cosa que hizo Carlos Fabra, la rata”, añadió otra para que no falte.

Un grupo de ingleses expatriados instalados unas mesas más allá, hablaban animadamente, llenos de alegría y diversión. No habían ido por el aeropuerto, me dijeron, sino por la buena comida en el Mas de Roures, a unos 30 minutos. Querían saber qué dirección tomó el avión y lo que ocurría es que vivían en Alcossebre, en la costa. Esta era la pregunta que todos se hacían y supongo que estarían preocupados por el ruido, pero nadie había oído nada. Tampoco yo lo había oído, para mi sorpresa. Era como si hubiera un tipo de túnel especial de viento que se lo llevaba entre los puertos de montaña. Mucho más indiscreto es el chirrido de la descascaradora de almendras cerca del pueblo.

Conocí una pareja mayor del pueblo, Ángel y Vicenta. Me invitaron a ver su antigua casa con fachada en la plaza. Les seguí hasta un impresionante espacio, con sólidas vigas de vieja y maciza madera, un pozo interior y suelos maravillosos; raramente vistos hoy día. Me invitaron a ver sus otras cuatro casas, una parada cada una de sus afortunadas hijas. Y después comimos un caldo casero, tomates de la huerta y longanizas en su encantador patio interior a la sombra de una higuera gigante.

Aquí está el porque nunca hice el spot perfecto cuando fui a la llegada del Bristol 2.10, donde la ermita está escondida, por cierto. Tampoco lo hizo ninguno de los otros periodistas/fotógrafos. Al menos esto es lo que sospecho cuando he fallado en encontrar alguna foto en los periódicos.

¡Larga vida al aeropuerto de Castellón! La mujer de la plaza tiene razón; es la única cosa por la que Carlos Fabra (aún en la cárcel) puede mantener su cabeza alta, aunque su comienzo estuvo impregnado de escándalo.

P.D. Su fin aún lo está también.

Castellon airport 274
Up, up and away back to Stansted

Uno de los muchos posts anteriores sobre el Aeropuerto de Castellón qui.

Traducción español por Anna Belles

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